Los veinticinco años que hace del asesinato de Fernando Buesa Blanco y su escolta Jorge Díez Elorza son los de la trayectoria de la fundación que lleva su nombre. Si una lógica sectaria acabó entonces con sus vidas, otra inversa —que busca el encuentro entre diferentes sobre la base del pluralismo, el Estado de derecho y la democracia— nos ha dado fuerzas en ese tiempo.
Un cuarto de siglo lleno de cambios y de actividad es tiempo suficiente para mirar atrás, valorar lo andado y fortalecer aún más el compromiso futuro.